La sociedad del saber y las Smart-Cities



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La sociedad del saber y las Smart-Cities



Por: Juan Carlos Rivera Rueda

El gran enemigo del conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión de saber. Stephen Hawking.


El conocimiento ha sido relevante para la construcción de la sociedad y ha coexistido con la humanidad a medida que se ha ido desarrollando con el único objeto de mejorar la calidad de vida y lograr un desarrollo económico relevante, estable y sostenido. En este sentido, es importante mencionar que:
El conocimiento ha ocupado siempre el lugar central del crecimiento económico y de la elevación progresiva del bienestar social. La capacidad de inventar e innovar, es decir, de crear nuevos conocimientos y nuevas ideas que se materializan luego en productos, procedimientos y organizaciones, ha alimentado históricamente al desarrollo (David & Foray, 2002).

En este mismo sentido, se discute sobre la pertinencia del conocimiento en las sociedades actuales y qué tan peligroso puede ser que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación se tomen el rumbo de la sociedad moderna y, de tal forma, esto que se ha llamado sociedad del conocimiento, o sociedad de la información, termine por permear fibras muy sensibles de los individuos y las corporaciones y se decante por una sociedad más riesgosa que cualquier otra que haya existido antes.

La sociedad del riesgo, como la ha llamado Sven Hansson, acumula una información sin precedentes de la economía, las finanzas, los gobiernos, las corporaciones y otros muchos procesos de la sociedad actual, al punto de hacer vulnerable a los actores sociales donde “cabría esperar que los acontecimientos imprevisibles e incontrolables” (Hansson, 2002) no permitieran la correcta toma de decisiones y se perdiera el norte de la sociedad; en este mismo sentido, si la sociedad del conocimiento, y sus avances en tecnología, información y comunicación, es la que permite la conformación de ciudades inteligentes, entonces ¿las ciudades inteligentes se están desarrollando con base en una sociedad del riesgo? . Así las cosas, basado en estas cuestiones, cabe formular algunas otras preguntas: ¿la sociedad del conocimiento es una sociedad de riesgo?, ¿qué tan vulnerables se forjan las nuevas ciudades inteligentes?

Para responder estos interrogantes sería necesario hacer algunos acercamientos a los acontecimientos más recientes que atañen a la conformación de las Smart Cities a partir de la importancia que ha cobrado la sociedad del conocimiento, de la información. Precisamente, un punto de partida relevante puede ser, la avalancha tecnológica que ha arrastrado al mundo en las últimas dos décadas y que puede entregar algunas luces sobre la correlación entre la tecnología y la evolución de las ciudades, pues en teoría una sociedad más informada es una sociedad con mayor generación de conocimiento y en la medida que se genere más conocimiento mucho más avanzadas serán las ciudades. Respecto al tema, se puede leer lo que acota Khan (2003) cuando fungía como subdirector general de la UNESCO para la Comunicación y la información:

Information society is the building block for knowledge societies. Whereas I see the concept of ‘information society’ as linked to the idea of ‘technological innovation’, the concept of ‘knowledge societies’ includes a dimension of social, cultural, economical, political and institutional transformation, and a more pluralistic and developmental perspective. In my view, the concept of ‘knowledge societies’ is preferable to that of the ‘information society’ because it better captures the complexity and dynamism of the changes taking place. (...) the knowledge in question is important not only for economic growth but also for empowering and developing all sectors of society (Anónimo, 2005)
            

En este contexto, se pueden discutir diferentes perspectivas a favor o en contra de la sociedad del conocimiento pues como se puede inferir existen puntos de vista diferentes frente a su relevancia en la conformación de las ciudades inteligentes. Si bien las ciudades inteligentes son aquellas ciudades que propenden por el desarrollo económico sostenible y el bienestar de los ciudadanos, al tiempo que protegen el medio ambiente mitigando las emisiones y haciendo uso de energías renovables, el desarrollo tecnológico se convierten en el eje principal de las mismas porque a través de ellos se optimizará el uso de los recursos naturales no renovables y se evitará enviar a la atmósfera grandes cantidades emisiones a través de la eficiencia energética en el uso de los bienes privados y públicos que se derivan de la experimentación en el reemplazo de las fuentes de energía derivada del carbón por energías más amigables con el medio ambiente y con los ciudadanos como la energía eólica, solar, geotérmica, entre otras.

            En las posiciones a favor de la sociedad del saber frente a las Smart Cities abunda la literatura, por ejemplo, en el informe de Tecnalias, “Hacía un futuro inteligente, 5 claves para diseñar las Smart Cities” se revelan apartes del contexto presente para que la tecnología haga parte de la conformación inteligente de las ciudades, a saber: en 2007 la mayoría de la población de la tierra pasó a ser urbana y se proyecta que en 2050 el 70% de los habitantes del mundo vivirán en ciudades, situación que genera una inquietud gigante para aprovechar el talento, el conocimiento y la capacidad de innovación para mejorar la calidad de vida y el bienestar de los ciudadanos con la transformación de las ciudades comunes y corrientes en Smart Cities, que solamente se puede llevar a cabo si se aprovecha la implementación de la tecnología que resulta de la sociedad del conocimiento para engendrar ciudades sostenibles.

            De esta forma se propone que las ciudades avancen en 5 ejes principales: Smart Innovation & Technology, Smart Structure, Smart Proyect, Smart Financing Architecture y Smart Economy, a partir de esto las ciudades van a ser protagonistas del crecimiento económico del mundo (Global Cleantech Report, 2012, citado por Tecnalias).

La dinámica de creación de riqueza, indisociable de la concentración de la innovación y del talento, se da ante todo y antes que nada en las metrópolis, que juegan un rol crucial en la transición hacia la economía del conocimiento ya que albergan una parte cada vez mayor de la población mejor formada, más creativa y emprendedora. Las ciudades (y ciudades-región) son polos de concentración de talento y conocimiento en las que se gestará, cada vez más, el futuro del crecimiento económico (Espiga & Azkarate, 2016).

En el otro extremo, se encuentra un debate que se publicó en uno de los diarios más pretigiosos del mundo, The Guardian, sobre lo que se infiere de las ciudades inteligentes, allí se escribe: “The truth about smart cities: ‘In the end, they will destroy democracy'” y hay otras afirmaciones, como la de Dan Hill, de Catapult Future Cities, dentro el mismo artículo, donde se afirma que: “The smart city was the wrong idea pitched in the wrong way to the wrong people” (The Guardian, 2014), esgrimen, entonces, que se tendría un control excesivo de los ciudadanos (como existe en Londres a través de las cámaras de seguridad, ver: http://www.telegraph.co.uk/technology/10172298/One-surveillance-camera-for-every-11-people-in-Britain-says-CCTV-survey.html ).

Dicho control permitiría que los políticos tomaran decisiones utilizando la data disponible y que podrían culpar a la ciudadanía de sus decisiones, también se argumenta que es posible que las empresas terminen diseñando mejores soluciones para las personas, las ciudades y los gobiernos, visión que se contrasta con lo expuesto por Alan Greenfield (2013) en su libro Against the Smart City :  “The notion of the smart city in its full contemporary form appears to have originated within these businesses.”, cuando se refiere a la empresa privada.

Acorde con lo anterior, entran en juego los conceptos más contemporáneos relacionados con la tecnología y con la sociedad del conocimiento, es el caso de la Big Data, donde a través de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) se pueden obtener millones de datos para “comprender la naturaleza interna de los procesos urbanos y abordar con mayores recursos, conocimientos y herramientas la toma de decisiones.” (Vega, 2014). Entonces, la recopilación de datos se convierte en una herramienta adicional para gestionar (gobernar) las ciudades inteligentes, a través de los datos geolocalizados de actuaciones sociales.

Ahora bien, de esta tecnología se desencadenan otras herramientas estadísticas para la toma de decisiones como la Minería de Datos que a través de algoritmos que analizan grandes cantidades de datos, se pueden formular soluciones a la problemática de las ciudades y se pueden, incluso, inferir comportamientos sociales e individuales que eviten los problemas de inseguridad que aquejan las principales ciudades del mundo.

Expuestas las distintas posiciones, la discusión está abierta, en otras palabras habrá quien se incline por considerar peligrosa la sociedad del saber para las ciudades inteligentes y habrá quien estime relevante la sincronización de la misma con las Smart Cities, en cualquier caso, se tendrá que apuntar a mantener humanizadas las ciudades inteligentes, porque el uso continuo y descontrolado de la tecnología podría redundar en un escenario que deshumanice las ciudades y se enfoque más en el desarrollo de las mismas que en el mismo bienestar del ser humano, acorde con esta reflexión escribe Jonathan Rez de la University of New South Wales (Reino Unido): “a ‘smarter way’ to build cities might be for architects and urban planners to have psychologists and ethnographers on the team”, Rez piensa que de esta manera se puede entender al ciudadano que vivirá en las ciudades inteligentes del futuro.


Referencias

Anónimo. (2005). Sociedad de la Información, Sociedad del Conocimiento. Obtenido de http://www.ub.edu/prometheus21/articulos/obsciberprome/socinfsoccon.pdf
David, P., & Foray, D. (Marzo de 2002). Unesco. Obtenido de http://www.unesco.org: http://www.unesco.org/new/fileadmin/MULTIMEDIA/HQ/SHS/pdf/171-fulltext171spa.pdf
Espiga, F., & Azkarate, G. (6 de Agosto de 2016). Hacia un Futuro Inteligente, 5 Claves para Diseñar Smart Cities. Recuperado el agosto de 2016, de Tecnalia: http://www.tecnalia.com/images/stories/Eventos/Informe_Futuro_Ciudades_TECNALIA.pdf
Hansson, S. (2002). Unesco. Obtenido de http://www.unesco.org: http://www.unesco.org/new/fileadmin/MULTIMEDIA/HQ/SHS/pdf/171-fulltext171spa.pdf
The Guardian. (17 de December de 2014). The ´Truth About Smart Cities: ‘In The End, They Will Destroy Democracy'. The Guardian, págs. https://www.theguardian.com/cities/2014/dec/17/truth-smart-city-destroy-democracy-urban-thinkers-buzzphrase?CMP=share_btn_tw.
Vega, E. (17 de Septiembre de 2014). Big Data y Smartcities: ¿Cómo adquirir información de las Ciudades Inteligentes? Colombia. Obtenido de http://reportedigital.com/iot/big-data-smartcities-gestionar-informacion-recolectada-dispositivos/


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